Los blancos sufren al inicio ante el Benfica, pero remontan con pegada para sellar su clasificación en una noche marcada por la grave lesión de Asensio
El Santiago Bernabéu vestía sus mejores galas para un encuentro eléctrico, precedido por una enorme tensión extradeportiva generada desde la ida. El ambiente se trasladó rápidamente al césped, donde el Benfica de José Mourinho arrancó sin complejos, dominando por completo a un Real Madrid repleto de dudas en los primeros compases.
Esa superioridad visitante se materializó en el minuto 13. Tras un envío desde el flanco derecho, la zaga madridista completó un despeje defectuoso que obligó a Thibaut Courtois a realizar un esfuerzo titánico para evitar el gol en primera instancia. Sin embargo, la fortuna sonrió a los lisboetas: el rechace cayó en las botas de Rafa Silva, quien solo tuvo que empujar el balón a la red para adelantar al Benfica e igualar momentáneamente la eliminatoria.
El bofetón espoleó de inmediato a los pupilos de Álvaro Arbeloa. Prácticamente en la siguiente jugada, Trent Alexander-Arnold firmó una genialidad por la banda derecha. Cuando toda la defensa portuguesa esperaba el centro colgado, el lateral inglés oteó la frontal y sirvió un pase raso perfecto hacia la llegada de Aurelien Tchouameni, quien conectó un disparo inapelable ante el que nada pudo hacer Trubin.
Con el empate, el Real Madrid se sacudió los nervios y se hizo dueño del choque. Arda Güler llegó a desatar la locura en la grada con un tanto que culminaba la remontada, pero la intervención del VAR aguó la fiesta blanca al anular la jugada, manteniendo las tablas al descanso.
La segunda mitad se reanudó bajo el control absoluto del conjunto blanco. Alexander-Arnold, de dulce durante toda la noche, acarició el gol en el 55′ tras trazar dos soberbios recortes y lamer el poste con su disparo. El Benfica intentó estirarse y rozó el segundo en las botas de Rafa con un remate que desvió sutilmente la bota de Raúl Asensio y acabó estrellándose en el larguero. Poco después, el propio Alexander-Arnold volvió a inventarse un pase kilométrico a la espalda de la defensa que Fede Valverde no logró controlar por milímetros ante su par.
La nota dramática de la noche llegó en un lance fortuito: un durísimo choque de trenes entre Eduardo Camavinga y Raúl Asensio dejó a este último totalmente conmocionado sobre el césped. Tras ser atendido de urgencia por las asistencias médicas, el central tuvo que abandonar el campo en camilla y con collarín, obligando a Arbeloa a realizar una doble sustitución inmediata.
A pesar del frío impacto de la lesión, el Madrid no perdió la concentración. En el minuto 80, Fede Valverde lanzó un pase medido al espacio para la carrera letal de Vinícius Jr.; el astro brasileño desarboló a Otamendi por velocidad, se plantó en el área y batió con una definición perfecta a Trubin para sellar el 2-1 definitivo y celebrarlo con su característico baile.
Sin tiempo para más historia tras el gol, el pitido final certificó la eliminación del Benfica y el pase definitivo del Real Madrid a los octavos de final de la Champions. Los blancos conocerán a su próximo rival que saldrá del duelo entre el Sporting de Lisboa y el Manchester City el próximo viernes en Niza , antes de volver a ponerse el mono de trabajo liguero este lunes frente al Getafe.