Los de Arbeloa remontan, resisten con diez tras la polémica expulsión de Valverde y amarran los tres puntos ante un Atleti batallador
El Santiago Bernabéu se vistió de gala para recibir el derbi madrileño con un ambientazo espectacular que incluyó un tifo en la grada, presagiando una noche grande en la capital. Desde el pitido inicial, el Real Madrid se adueñó del ritmo del encuentro. En los primeros diez minutos, Fede Valverde mandó el primer aviso serio con un violento disparo que repelió la madera. Los locales mantuvieron una presión asfixiante que maniató al Atlético de Madrid, propiciando un remate picado de Arda Güler a centro de Dani Carvajal y un tiro alto de Vinícius Jr.
Sin embargo, cuando el dominio blanco parecía incontestable dentro de un duelo sumamente físico e igualado, el conjunto colchonero asestó un zarpazo letal en su primera aproximación de peligro. En el minuto 32, Giuliano Simeone tiró una pared perfecta de tacón dentro del área para habilitar a Ademola Lookman, quien definió con total tranquilidad ante Andriy Lunin para poner el 0-1. El Madrid reaccionó de inmediato y pudo empatar antes del descanso por mediación de Aurelien Tchouameni, pero el francés cabeceó desviado un gran centro de Carvajal cuando se encontraba completamente solo.
La segunda mitad arrancó con las revoluciones a mil revoluciones. Apenas iniciarse el complemento, Brahim Díaz desarboló a la zaga rojiblanca con varias fintas consecutivas hasta que Dávid Hancko lo derribó de forma estrepitosa dentro del área, cometiendo un penalti clarísimo. Vinícius Jr. asumió la responsabilidad desde los once metros, engañó por completo a Juan Musso y decretó el empate.
El gol espoleó a los blancos y hundió momentáneamente al Atlético, que cometió un error infantil en la salida de balón. Fede Valverde, que está viviendo un momento dulce de cara a puerta, peleó el esférico con José María Giménez, se llevó el rechace en la pugna y definió con el exterior en el mano a mano ante Musso para certificar la remontada con el 2-1.
El derbi se desató por completo y entró en una fase de ida y vuelta constante. Julián Álvarez avisó primero con un remate alto, pero fue el lateral argentino Nahuel Molina quien reventó el partido en el minuto 70 con un auténtico golazo, cazando un balón suelto fuera del área para poner la pelota en la mismísima escuadra de Lunin.
Con el 2-2 y veinte minutos de infarto por delante, el Real Madrid volvió a golpear gracias a una genialidad de Trent Alexander-Arnold. El inglés superó líneas con una facilidad pasmosa y abrió el juego hacia la banda contraria para Vinícius Jr., quien encaró a su par, recortó y la colocó al palo largo con un disparo perfecto para firmar el 3-2.
Cuando el Madrid acariciaba el triunfo, el partido saltó por los aires en el tramo final. Fede Valverde realizó una entrada sobre Álex Baena que parecía castigada con cartulina amarilla; sin embargo, el colegiado Munuera Montero mostró la roja directa de manera fulminante. La decisión desató la incredulidad y las airadas protestas de los jugadores locales, provocando que Álvaro Arbeloa, Carvajal y Brahim saltaran desde el banquillo a quejarse. Pese al revuelo, el VAR no intervino para revisar la acción y el uruguayo tomó el camino de los vestuarios.
Con diez hombres sobre el césped y más de diez minutos por jugar sumando el añadido, el Madrid se vio obligado a achicar agua. El Atlético de Madrid se volcó con todo aprovechando la superioridad numérica y Julián Álvarez estuvo a punto de obrar el milagro con un zapatazo lejano que se estrelló en el poste.
Los locales pudieron sentenciar en una falta lateral pícara de Alexander-Arnold que Musso rectificó a tiempo, pero el tramo final fue un monólogo rojiblanco. La última gran ocasión llegó con un gran centro al área que Alexander Sørloth remató imponiendo su físico, encontrándose con una magnífica estirada abajo de Lunin. El Atleti lo intentó con todo hasta el pitido final sin éxito, permitiendo al Real Madrid amarrar una sufrida victoria y quedarse con los tres puntos del derbi capitalino.