El británico lidera un doblete incontestable de Mercedes mientras Verstappen maquilla el desastre de Red Bull
El Mundial de Fórmula 1 de 2026 levantó el telón en el trazado semiurbano de Albert Park con un Gran Premio de Australia que ya es historia del automovilismo. La esperadísima cita inaugural, marcada por el estreno del revolucionario reglamento técnico de motores, dictó sentencia en favor de Mercedes, que firmó un fin de semana perfecto liderado por George Russell. El piloto británico no dio opción a sus rivales y, tras firmar la pole position el sábado, dominó la carrera con pulso de cirujano para cruzar la meta en primera posición.
La carrera arrancó con las revoluciones a mil y los monoplazas adaptándose a la nueva entrega de potencia híbrida. Russell defendió con uñas y dientes su posición de privilegio, pero la gran sorpresa de la salida la protagonizó su compañero de escudería, el debutante italiano Andrea Kimi Antonelli, quien firmó una espectacular remontada desde la segunda plaza para escoltar al líder y confirmar que el relevo en las flechas de plata ha llegado pisando fuerte.
El ritmo de los Mercedes resultó inalcanzable para el resto de la parrilla. Charles Leclerc intentó aguantar el pulso a lomos de su Ferrari, pero tuvo que conformarse con la tercera posición del podio tras verse superado en la estrategia de paradas. Muy cerca de él terminó Lewis Hamilton, en lo que supuso un sólido cuarto puesto en su estreno oficial de rojo tras la mítica reestructuración del mercado de pilotos.
La cruz del fin de semana la encarnaron los vigentes campeones de Red Bull y la representación española. Max Verstappen vivió una auténtica pesadilla el sábado debido a problemas mecánicos que le impidieron rodar en la clasificación, obligándole a arrancar desde la última posición de la parrilla (20º). Pese al golpe, el neerlandés tiró de orgullo y agresividad para firmar una remontada antológica, superando monoplazas hasta cruzar la bandera a cuadros en una meritoria sexta posición, justo por detrás del McLaren de Lando Norris.
Para los pilotos españoles, el estreno del campeonato dejó un sabor muy amargo. Fernando Alonso se vio obligado a retirar su Aston Martin en la vuelta 37 por una avería en la unidad de potencia cuando rodaba en zona de puntos, sumando el primer cero de la temporada. Por su parte, Carlos Sainz Jr. tampoco encontró el ritmo con su nuevo monoplaza; penalizado por salir desde la zona trasera debido a una sanción, el madrileño batalló en el tráfico de la zona media y acabó en la decimoquinta plaza, fuera de la zona de puntos.
El Gran Premio de Australia confirma el cambio de ciclo y coloca a Mercedes al frente de la tabla de constructores, abriendo un año impredecible donde las nuevas mecánicas prometen agitar el orden establecido en cada circuito.