El número uno del mundo sufre una pájara tras ganar los dos primeros sets y firma una eliminación poco esperada en la segunda ronda de Roland Garros
El sueño de redención de Jannik Sinner con la tierra batida de París saltó por los aires de la forma más inesperada. El tenista italiano, primer cabeza de serie del torneo, se despidió de Roland Garros en la segunda ronda tras caer de forma estrepitosa ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo por 6-3, 6-2, 5-7, 1-6 y 1-6 en la pista Philippe Chatrier. Un colapso monumental para el número uno, que pasó de acariciar una victoria relativamente fácil a verse completamente superado por el vendaval físico y mental de su rival.
El partido comenzó con el guion previsto para el gran favorito. Sinner saltó a la arcilla parisina dictando el ritmo con su habitual derecha demoledora y rompiendo el servicio de Cerúndolo casi sin querer. En poco más de una hora, el italiano ya mandaba cómodamente en el marcador tras anotarse las dos primeras mangas con un sólido 6-3 y 6-2, dejando la sensación de que el billete a la siguiente ronda era mero trámite.
Sin embargo, el tenis es un deporte de resistencia y a veces imprevisible. Lejos de bajar los brazos, Cerúndolo empezó a asentarse en el fondo de la pista en el tercer set, alargando los intercambios y obligando a Sinner a jugarse una bola más. El italiano comenzó a dar muestras de fatiga y a cometer más errores no forzados de los habituales. Aprovechando el titubeo, el argentino apretó los dientes en el tramo final de la manga para cerrarla por un ajustado 5-7 y revivir el encuentro.
Lo que parecía un bache pasajero para el transalpino se convirtió en una pesadilla absoluta en el cuarto y quinto set. Sinner se desconectó por completo del partido, perdiendo la finura con su servicio y mostrándose incapaz de frenar la motivación de un Cerúndolo que crecía a cada punto. Con parciales idénticos de 1-6 y 1-6 en los dos últimos actos, el argentino cerró una remontada antológica ante la incredulidad de la grada, firmando la victoria más importante de su carrera y dejando el cuadro masculino de Roland Garros completamente huérfano de su máximo favorito.