Un Real Madrid combativo no logra culminar la remontada ante la pegada y el oficio de los ingleses en Chamartín
El Real Madrid se plantó en el Santiago Bernabéu con la firme intención de golpear primero, mostrando destellos de un fútbol directo y vertical en los compases iniciales. Apenas arrancaba el encuentro cuando el colegiado señaló una pena máxima sobre Vinícius Jr., aunque la intervención del VAR corrigió la decisión al dictaminar que la infracción había ocurrido fuera del área. Pese al jarro de agua fría, Fede Valverde rozó el primero con un disparo de falta que se envenenó tras rebotar en la defensa, seguido de una contra letal donde Rodrygo sirvió un centro raso que ‘Vini’ no logró embocar por milímetros ante Donnarumma.
Tras unos minutos de excesivo respeto y análisis táctico entre ambos conjuntos, la electricidad blanca explotó en el minuto 28. Carreras recuperó un balón por pura fuerza y desató una transición perfecta: cedió para Gonzalo, este para Bellingham y el inglés habilitó de forma magistral la carrera de Rodrygo, quien definió con un disparo ajustado para batir a Donnarumma y romper una dolorosa sequía de 32 partidos sin ver puerta.
La alegría merengue duró poco, ya que el Manchester City tiró de oficio para darle la vuelta al marcador antes de marcharse a los vestuarios. En el minuto 35, un centro medido de Cherki encontró el testarazo de Gvardiol; Courtois logró repeler el primer intento en una gran estirada, pero el rechace cayó muerto en las botas de O’Riley, quien empujó a placer para firmar el empate.
Sin tiempo para asimilar el golpe, el infortunio volvió a golpear al Madrid en el minuto 41, cuando el árbitro decretó penalti tras una caída de Erling Haaland en un forcejeo con Rüdiger. El propio Haaland asumió la responsabilidad, engañó por completo al guardameta belga y puso el 1-2. El castigo pudo ser definitivo antes del descanso de no haber sido por una doble intervención antológica de Courtois, quien desvió de forma milagrosa un remate franco de Haaland y el posterior rechace de Bernardo Silva.
En la reanudación, el Real Madrid saltó con una marcha más. En el minuto 50, otra cabalgada de Carreras habilitó a Vinícius, cuyo centro al corazón del área fue controlado por Rodrygo; el brasileño, con mucha clase, se la cedió a un Bellingham libre de marca que, de manera inexplicable, intentó picar el esférico y la mandó fuera, perdonando el empate.
A partir de ahí, el partido se convirtió en un intercambio de golpes donde Thibaut Courtois se erigió como el héroe de la resistencia madrileña. El belga frustró primero un sutil centro de cuchara de Cherki al que no llegó Haaland por milímetros, y poco después firmó una mano salvadora en un mano a mano estelar frente a la velocidad de Doku.
En el tramo final, el Madrid volcó el campo hacia la portería inglesa. Vinícius lo intentó primero con un cabezazo alto tras un doble recorte de Rodrygo y posteriormente con una espectacular tijera a centro de Arda Güler que lamió el poste. La ocasión más clara del definitivo empate estuvo en las botas de Endrick, cuyo remate de cabeza tras un centro forzado de Carreras se estrelló violentamente contra el larguero.
A pesar del empuje y el orgullo final, el Madrid adoleció de acierto de cara a puerta y los ingleses se llevaron la victoria del feudo blanco gracias a dos chispazos de contundencia en un partido gris pero efectivo.